Se debe realizar el mayor esfuerzo posible en las recomendaciones para modificar el estilo de vida hacia uno más saludable:
1- Reducción de peso: mantener un índice de masa corporal entre 18,5 y 24,9. Este índice resulta del cociente del peso en kilogramos y la talla en centímetros al cuadrado. Se atribuye una reducción de la presión arterial sistólica de 5 a 20 mm Hg por cada 10 kg de reducción de peso.
2- Dieta DASH (Dietary Approches to Stop Hypertension): adoptar una dieta rica en frutas y vegetales, y consumir alimentos con bajo contenido graso. Con esto se logrará una reducción de 8 a 14 mmHg de la tensión arterial sistólica.
3- Restricción de sodio (menos de 100 mEq/l o 2,4 g de sodio, o 6 g de cloruro de sodio o sal de mesa) que se asocia con una reducción de 2 a 8 mmHg de la tensión arterial sistólica. Cocinar con poca sal también puede tener buen sabor. Los sustitutos de la sal y algunas especias pueden ayudar a mejorar el sabor de las comidas.
4- Moderar el consumo de alcohol: no ingerir más de 2 tragos por día o 30 ml de etanol (300 ml de vino, 500 ml de cerveza, o 60 ml de whisky). En mujeres o personas delgadas la ingesta debe ser la mitad de lo mencionado. Esta medida reducirá la presión entre 2 y 4 mmHg.
5- Actividad física aeróbica (caminatas, ciclismo, natación) que si se realiza en forma regular por lo menos 30 minutos 4 veces por semana se puede lograr una reducción de 4 a 9 mmHg de la tensión arterial sistólica. La actividad física ayuda a bajar de peso, quema grasas, disminuye el nivel de colesterol, mejora la circulación y disminuye el nivel de stress. Levantar pesas no es un ejercicio aeróbico y junto con el físico culturismo pueden aumentar la presión arterial.
6- Tratamiento farmacológico: es el último paso, solo se llega si con las modificaciones del estilo de vida no se puede controlar la presión arterial y debe ser estrechamente controlada por el médico tratante. Las medicaciones para la hipertensión se toman generalmente por largos períodos de tiempo y algunas veces de por vida. Visitas regulares al médico son esenciales para determinar la efectividad de las mismas.
La hipertensión arterial es una enfermedad que puede causar complicaciones serias y posiblemente fatales. Sin embargo, con detección temprana y con un control agresivo, millones de personas viven vidas más largas y sanas. La ayuda y la persistencia de los pacientes en el tratamiento son esenciales para controlar la hipertensión. Con la ayuda de su médico, usted puede aumentar las posibilidades de tener una vida larga y saludable.